“….Con un sol zambulléndose entre olas de nubes que marchaban en formación cerrada hacia el horizonte, marcándonos el rumbo, señalándonos el sendero que desde lo interior recorreríamos hasta fundirnos con la unidad, no sin antes pasar por las postas del sendero a Ischilín. Postas invisibles, silenciosas y respetuosas del gran Camino.
La antigua ruta provincial 17 serpenteaba teniendo a la vista el cerro El Pajarillo a nuestra derecha, ascendiendo sinuosamente en dirección al viejo cerro llamado Charalqueta, allá donde nuestros hermanos reverenciaban al Dios de la alegría, antes de que el acero invasor se enfrentare por última vez a la bravura de aquel pueblo, que tras resistir heroicamente frente a la superioridad del adversario, prefirió lanzarse desde sus alturas –guerreros, mujeres, ancianos, niños- antes que someterse al invasor.
Allí la historia cristalizó uno de los episodios más tristes de la conquista española en la región, y allí comenzaba la leyenda del cerro que cambió su nombre por Colchiqui, signando para la eternidad la tristeza que aún hoy se siente al acercarnos al lugar. Pero, ese –al menos esta vez- no iba a ser nuestro destino….”
EL LABERINTO DEL ÁGUILA Y OTROS RELATOS -Revelaciones al ocaso: Camino a Ischilín-




